CASA DE LA MISERICORDIA : Todo empezó así

Todo empezó así

Ha sido un caminar de fe, que inicia con una mirada amorosa del Señor. Hacia octubre de 1985 en medio de la separación de mis padres, por invitación de un amigo y su mamá, me acerco a la Iglesia a un Retiro de Vida en el Espíritu ; llegué sólo y un poco temeroso, pero todo eso quedo atrás apenas ingresé. Con voz potente y tierna Monseñor Vásquez Pinto decía con insistencia : “Aunque tu Padre y tu Madre te fallen Mi amor por Ti nunca te fallará”, dice el Señor. Esas palabras impactaron mi corazón, un eco siguió sonando durante el retiro y fue tan potente que hasta el día de hoy sigue sonando : Mi Amor por ti nunca te fallará.

 En ese momento inició mi caminar con Cristo, pensé en ser sacerdote porque quería entregarme totalmente al Señor y creía que era la única posibilidad, pero mi llamado era otro, y a los tres meses de haber caminado en un proceso de discernimiento con una comunidad que iniciaba en Panamá ; “Frailes custodios del Sagrado Corazón de Jesús”, reconozco que Dios me llamaba a la santificación junto a mi familia.

 A los tres meses de iniciar, después de asistir a un encuentro juvenil en la ciudad de Chitré, en Panamá, el padre Morlín, sacerdote español, que dirigía mi parroquia, Santa Rita de Casia, me pone a dirigir el nuevo grupo juvenil. Todos los miércoles íbamos con los muchachos del grupo a unas Asambleas Carismáticas en la parroquia de San Antonio con el Padre David Cosca. En ellas experimentábamos un gran gozo y ánimo para seguir creciendo en el Señor.

 Me inquietaba que al poco tiempo muchos de mis amigos no regresaban al grupo, ni a las asambleas. No podía entenderlo, pero lo colocaba en las manos del Señor. Esta situación junto con la gracia de Dios me animó a entregarme más, y fue así como, junto a mi hermana Joan Karla y otros amigos participamos del grupo juvenil misionero de la Renovación Carismática de Panamá. Fue en este grupo donde me invitaron para asistir a un curso de Televisión y Radio en Colombia en la programadora de televisión Lumen 2000.

 Antes de llegar a Colombia en el año de 1989, debo reconocer algunos otros momentos que impactaron el inicio de mi caminar : La lectura diaria de la Palabra a través del libro de Renovación Cotidiana y la posibilidad de compartirla diariamente por teléfono con un gran amigo ; el retiro con el padre Inocencio Llamas en el cual él afirmaba de manera carismática que en ese retiro Dios quería escoger a cinco personas que como la Madre Teresa de Calcuta difundieran el Amor de Dios a muchos países, en ese momento me arrodille y dije al Señor ; “yo quiero”.

 También influyo en mí, el mensaje de la Virgen de Medgugorie y su llamado insistente al ayuno y la oración ; al igual que el trabajo de Monseñor Rómulo Emiliani a través de la predicación y la atención a los mas necesitados en avenida central en Panamá, también fue fundamental el caminar de dos años junto al padre David Cosca. Sin duda el testimonio de muchos sacerdotes fue importante para mi camino espiritual.

 Inicios de la Casa de la Misericordia en Colombia

 Al llegar a Colombia, la preocupación por la salvación de las almas seguía fuerte en mi corazón y fue así como en menos de tres meses ya dirigía y participaba en más de 5 grupos de oración. El estudio de televisión y la evangelización eran mi trabajo diario.

 En uno de los grupos conozco a quién hoy es mi esposa : Angélica Ortiz. El 11 de noviembre de 1989 llego por invitación del entonces seminarista, Mauricio Cuesta, al grupo de oración Cristo te Sana. Ahí dirigí el grupo de jóvenes y junto a mi novia y otros hermanos como Fanny Osorio, Stella Ortíz, Stella Avellaneda, Luis María Miranda, Diego Vargas, Luís Omar Restrepo, Leonor Álvarez, Adriana Téllez y muchos otros iniciamos lo que hoy conocemos como Casa de la Misericordia.

 Fanny Osorio, se había formado con Monseñor Alfonzo Uribe Jaramillo, y de ahí encarna el carisma de la Sanación Interior para la Obra. Instalada en Bogotá inicia una serie de programas en la Emisora Minuto de Dios que llevaron como titulo ; Cristo te Sana.

 En todo este proceso de inicio de la Obra siempre estuvo a nuestro lado el padre Jairo Nicolás Díaz, párroco de San Pedro Apóstol en Bogotá, donde se encuentra desde sus inicios la Sede Principal de la Casa de la Misericordia. El 1 de septiembre del año 1993 alquilamos una sede, ese fue un gran paso de fe, desde ese momento nos comenzamos a llamar : “Comunidad de Laicos Católicos Cristo te Sana”.

 A finales del año 1993, llega a nuestra sede una señora con la Imagen de Jesús de la Misericordia y cinco mil tarjetas postales para que vendiéndolas adquiriéramos nuestra sede propia. Lo grandioso es que esta señora hacía esta donación porque el Señor de la Misericordia había sanado a su hijo gracias a la oración que Fanny dirigió por el contra todo pronóstico médico. Recuerdo que la oración que se le entregó para que ofreciera por su hijo fue la Coronilla a la Divina Misericordia.

 Junto al padre David Cosca en Panamá, había conocido algo de la devoción al Señor de la Misericordia, y Fanny Osorio en ese tiempo recibió de Estados Unidos unas Imágenes del Señor de la Misericordia con la Coronilla y con ellas difundía la devoción. De ahí que escucháramos como comunidad, el llamado de Dios a proclamar su Misericordia. Para sellar esta decisión realizamos el día 25 de septiembre de 1994 el Primer Congreso de la Misericordia del Sagrado Corazón de Jesús con 5000 personas en el Palacio de los deporte en Bogotá, Colombia. En él tuvimos la oportunidad de reunir a diversos movimientos apostólicos y junto a ellos acogimos al Sagrado Corazón de Jesús en nombre de toda Colombia, ya que la constituyente de 1991 lo había sacado de la Constitución Nacional. El apoyo del Padre David Cosca, Beatriz Narbón, el padre Alberto Lineros, en ese momento director de la emisora Minuto de Dios en Bogotá, fue de gran ayuda para el éxito espiritual de dicho evento.

 Recuerdo como acontecimiento significativo la llegada de nuestro hermano John Ferney Valencia en Marzo de 1995. El ha sido de gran apoyo e la elaboración de Misericordia Día a Día y la Junta Directiva.

 Año tras año se ha seguido realizando el Congreso Internacional de la Misericordia. En septiembre del año 1996, con el padre Jairo Nicolás, elaboramos los estatutos y nos constituimos como una organización sin ánimo de lucro llamada : “Casa de la Misericordia”. El Señor coloca en mi corazón el deseo de que está Obra se extendiera a todo el mundo. En este año también nace con dos mil ejemplares el libro Misericordia Día a Día.

 El 4 de noviembre de 1997 iniciamos lo que parecía un sueño : un espacio de evangelización en la televisión Colombiana : “En Ti Confío”. Dicho espacio fue un impulso impresionante para la Obra, ya que pasamos de una sede en 1997 a diez sedes en el año 2000. Igualmente el Señor nos dio la posibilidad de evangelizar a través tres emisoras en las ciudades de Bucaramanga, Medellín y Cúcuta las 24 horas, ellas siempre estuvieron al servicio de los obispos y las fuerzas vivas de la Iglesia. Hoy la Arquidiócesis de Bucaramanga y la Diócesis de Cúcuta cuentan con emisoras propias las cuales apoyamos alquilando espacios en las mismas.

 En Julio de 1998 por invitación del hoy Mons. Dairo Navarro, fuimos junto a mi esposa y nuestra pequeña hija de tres meses Mónica María, Luis Omar Restrepo y Sandra Méndez a dirigir un evento de Sanación Interior, en Fundación Magdalena, fue de gran bendición para todos. Fue ahí donde invité a los jóvenes a entregar su vida a Jesús ; uno de ellos, Miguel Fernández, de apenas 17 años, asumió el reto, y dejando todo llegó a Bogotá tres meses más tarde a vincularse a la comunidad y dedicarse de tiempo completo a la Evangelización. Hoy es el Coordinador Nacional de la pastoral de la Obra.

 En el año 2001, regreso junto con mi esposa y mi primera hija a Panamá e iniciamos la Casa de la Misericordia en Panamá. Hoy después de veinte años de caminar comunitario con el Señor, solo nos queda agradecer a Jesús por Su infinita Misericordia, gracias también a todos los socios, a todos los que han perseverado y a los que en algún momento nos acompañaron. Sea la ocasión para pedir perdón a los un día ofendimos o maltratamos.

 La Familia Casa de la Misericordia ha crecido, y agradezco a Dios por los hermanos que en la actualidad me acompañan en la dirección de la obra con generosa entrega : Cecilia Monrroy, Martha de Reyes, Rosa Osorio, Fabiola Acevedo, Leyni Andrade, Andrés Rúa, William Mantilla, P. Ricardo Giraldo, Fray Benigno Varela, P. Samuel Vesga, P. Alvaro Jaramillo, P. Saniel Peñaranda, Neyla Marín, Sonia Cerón, Francisco Ramírez, Martha Bernal, Mariano Moncada, Mons. Luís Augusto Castro, Mons. Oscar Urbina, Mons. Julio Hernando García y todo el equipo de Coordinadores, servidores y la familia de Socios de la Casa de la Misericordia.

 
Hoy los que perseveramos en las distintas comunidades estamos convencidos que nuestra meta es la santidad y que a ella llegamos en la medida que vamos transparentando a Jesús Misericordioso. Reconocemos que la familia y pequeña comunidad son los lugares donde Dios desea transformarnos y salvarnos. Al igual que Santa Faustina deseamos que Jesús haga camino en cada uno de nosotros, desde el Pesebre hasta la Cruz, desde el Bautismo hasta la Eucaristía.

 Creemos que nuestra guía para asumir nuestra misión de bautizados es la Palabra de Dios, de ahí que le demos tanta importancia a través de nuestra publicación bimensual, Misericordia Día a Día.

 La pequeña comunidad y la familia son lugares privilegiados para convertirnos y abandonar poco a poco el hombre viejo asumiendo las actitudes de misericordia que brotan del Corazón de Jesús. Los sacramentos nos alimentan de Cristo y Él va creciendo en nosotros, la sanación interior juega un papel importante en nuestro proceso ya ella nos permite reconocer nuestras heridas y soledades para que Cristo venga en nuestro auxilio y nos transforme.

 A partir de este camino de Visión 2009, decimos sí a la Misión Continental, la asumimos reconociéndonos enviados a vivir y anunciar la Misericordia como sus testigos : en la familia, la pequeña comunidad, la parroquia y la sociedad, ofreciendo la Vida de Dios en nosotros para que nuestros tengan Vida en Jesús.